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¿COMO PODEMOS VENCER?

Updated: Feb 10

Por Una Mamá Enero 31, 2019


La guerra está en nuestros propios miembros

La guerra no es entre nosotros mismos




Tenemos enemigos en común que nos quieren derrotar, la verdad es que esos enemigos No Tienen Mas Poder Que El Que Nosotros Les Podamos Dar. Sin embargo, cabe la posibilidad que en el transcurso de nuestra vida muchos nunca se den cuenta qué es lo que les atormenta.

La guerra fue decretada contra todos desde hace muchos años atrás. Nosotros nacemos, crecemos, morimos y talvez nunca nos demos cuenta de cuantas cosas asedian nuestras vidas. Seamos seguidores de Cristo o no, las personas recibimos el mismo trato y mientras va pasando el tiempo la guerra sigue hasta el final de nuestros días.

La ventaja para los que seguimos a Jesucristo es que lo tenemos a El de nuestro lado, pero aun asi, al no entender cómo despojarnos de lo que tengamos del anatema o al no ser diligentes para limpiarnos de toda malicia, de todo lo indigno, de depravaciones o de todo tipo de maldad, aun con el Señor de nuestro lado podríamos ser derrotados.

¿Como funcionan las tácticas de guerra?

En una guerra hay opresores y defensores, hay estancamientos y asedios, tambien hay amenazas, asechanzas y enfrentamientos, entre otras cosas.

Para poner presión a un país en asedio o rodeado se le bloquean las posibilidades de entrar y de salir del país y queda sin la posibilidad de salir a comprar al quedarse sin provisión porque queda sin conexión con el mundo exterior, asi mismo, quedan las personas cuando están llenas de problemas por estar atormentadas por enemigo.

Los seguidores de Cristo somos personas llamadas a vivir apartadas del mal, somos llamados a vivir conforme a los mandatos de nuestro Padre por medio del Señor Jesucristo y de su Espíritu Santo, somos llamados a meditar en la palabra de Dios, a hablar a otros acerca de la verdad del evangelio de Cristo, somos llamados a ayudar a nuestros hermanos en Cristo y a mucho más, pero ¿Quién nos asegura que haciendo todo esto no podamos ser cautivos de guerra, aun estando dentro de la propia iglesia?

Pablo dice en Romanos 7:23, que la guerra está en nuestros miembros y la verdad es que, hemos sido llevados cautivos muchas veces por no conocer la guerra y las leyes de guerra, como sucedio a la generación de israelitas en el libro de los Jueces, después de la muerte de los que conquistaron Canaán.

Y estas son las naciones que el Señor dejó para probar con ellas a Israel, es decir, a los que no habían experimentado ninguna de las guerras de Canaán (esto fue sólo para aquellas generaciones de los hijos de Israel, que antes no la habían experimentado. Jueces 3:1-2 Versión LBLA

El Señor nunca se equivoca, nosotros somos iguales que esa generación de israelitas, no conocíamos o no conocemos las leyes de Senor ni las guerras, éramos un pueblo apartado y alejado de Él y de sus pactos, pero al acercarnos y escuchar la voz del Señor, hay muchas cosas que desconocemos, que nos son necesarias hablar.

Dios nos llamó, nos escogió y nos dio todas las herramientas que necesitamos para poder retener la santificación por la que debemos luchar. El poder de las tinieblas es real, está a nuestra asechanza en todo tiempo y en todo momento. El enemigo y sus seguidores se levantan en nuestra contra y si entendiéramos como ellos nos quieren derrotar no nos harían ningún daño.

Juan 1:5 Versión PDT

La Luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no ha podido contra ella.


Lo que quiere decir, que las tinieblas que puedan estar en nosotros, van a desaparecer, después de recibir la instrucción adecuada, por medio de la palabra del Señor para que podamos resolver los problemas internos con los que estamos acostumbrados a lidiar.

Entonces Jesús les dijo a los judíos que creyeron en él: Si ustedes se mantienen obedientes a mis enseñanzas, serán de verdad mis discípulos. Entonces conocerán la verdad, y la verdad los hara libres. Juan 8:31-32 NBV

¿Es posible que un seguidor de Cristo pueda estar en tinieblas? Y la respuesta es, sí.

De hecho, la palabra dice en Lucas 11:34-35 Versión RVR, La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.

Por esta causa muchos han sido y aún siguen siendo llevados cautivos, como le sucedió a Israel, que teniendo tan grande bendcion, con milagros, demostraciones de poder y siendo guiados por la misma presencia del Señor, no pudieron seguir las ordenanzas del Señor. Nosotros como ellos hemos sido escogidos para vivir en santidad, pero lamentablemente, muchas veces no sabemos cómo obtenerla o no sabemos cómo retenerla.

El enemigo de nuestras vidas se ha propuesto hacernos caer y ha puesto muchos obstrucciones para que nos pueda detener.

Lo primero que debemos saber es que el ataque es personal, es contra nuestra tranquilidad, contra nuestra paz, contra nuestros deseos o voluntad y contra nuestra manera de pensar. El ataque puede ser agresivo y también pasivo (que puede estar sin actividad en nosotros), pero tiene un solo objetivo, tomar control de nosotros en todos los sentidos que estén a su alcance, porque aunque hayamos sidos lavados con la sangre de Cristo, hay cosas en nosotros que aun le pertenecen.

1 Pedro 1:1 3 en adelante, dice, que debemos desechar los malos deseos que teniamos en nuestra ignorancia y que debemos vivir apartados de la maldad, ya que fuimos rescatados de la mala manera de vivir heredada de nuestros padres y hemos sido librados por un ser supremo a nosotros, por tanto debemos ser santo (kadosh en hebreo ) como El.

La idea del enemigo es aniquilarnos de la existencia de Dios por completo.

DE ESTA MANERA LLEGA LA OSCURIDAD:

1. LLEGA SIN AVISAR.

2. DESARMANDO TODO LO QUE CONSTRUIMOS PARA NUESTRO BIENESTAR.

3. CREANDO DESORDEN EN TODO LO QUE NOS TOCA VIVIR.

4. Y QUITÁNDONOS LA PAZ Y LA TRANQUILIDAD.

1 Juan 2:11 LBLA Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

Este verso no habla de hermanos del mundo, sino de Cristo.


Nosotros recibimos ataques de seres espirituales a los que no podemos ver ni entender y es necesario que comprendamos como operan para:

  • hacernos caer (vivir derrotados sin poder vencer)

  • para adormecernos (que estemos en un sentido de tranquilidad, pero sin poder avanzar)

  • para cegarnos (que no entendamos como salir de su dominio o sepamos por donde ir)

  • y desanimarnos (que no sintamos deseo de buscar al Señor).

Nuestro espíritu es una vía en la que ellos se manifiestan para poner tropiezo, y para poder oprimir.





La capacidad de hacer el bien y el mal está en nosotros y de eso ellos se aprovechan.


LOS ESPÍRITU DE LAS TINIEBLAS TRABAJAN PARA HACERNOS CAER,


ESAS SON LAS COSAS QUE DEBEMOS VENCER,


ELLOS SON LOS GIGANTES QUE DEBEMOS ENFRENTAR,


PORQUE SI NO, MAS ADELANTE NOS VAN A DERROTAR






El Señor nos ayuda a vivir para El, pero cuando tenemos que derrotar a los gigantes, nosotros tenemos que dar el primer paso, así sucedió a David cuando mató al gigante Goliat. Debemos estar dispuestos a hacerles frente. Toda persona es diferente a otra, toda persona tiene diferentes gigantes que enfrentar, hay personas que viven con odio, otras no han podido vencer la mentira, ni la envidia, otros la avaricia, la lujuria y la altivez, nosotros podríamos llegar a estar oprimidos por uno o algunos de ellos, pero también podemos llegar a tener muchos, eso bíblico.

Marcos 5:8-9 RVR 1960

Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

Juan 12:43-45 BLP

Cuando un espíritu sale de una persona y anda errante por lugares desiertos en busca de descanso, y no lo encuentra, se dice a sí mismo: “Regresaré a mi casa, de donde salí”. Si, al llegar, la encuentra desocupada, barrida y arreglada, va, reúne a otros siete espíritus peores que él y todos juntos se meten a vivir allí, de manera que la situación de esa persona resulta peor al final que al principio. Así le sucederá a esta gente perversa.

¿Cuales son los espíritus que debemos vencer para vivir una vida de bien?

La ira por ejemplo es provocada por un espíritu del mal y todavia muchas personas que siguen al Señor no se han deshecho de ella, así hay muchos otros espíritus que caminan con las personas, que dominan sus vidas y las arrastran a hacer todo tipo de mal.

Podemos orar, profetizar, exaltar el nombre del Señor, servir y estar cargados de mucho mal.


Nuestra vida era sin el Señor, después del bautismo en agua nueva creación,

pero la palabra dice que heredamos nuestra vieja manera de vivir de nuestros padres,

por eso, hay muchos cristianos estancados, unos que están llenos de problemas y otros que aparentan estar bien, pero ni sospechan lo que los hace decaer, es necesrio entender que mientras caminamos cualquier persona puede encontrarse con algún mal.

Aunque algunos digan: “yo no conocí a mis padres” o “ellos no me criaron”, déjenme decirles, que CARGAMOS con ellos. Los genes o la raíz del linaje de cada uno, dice quiénes somos. No se pueden negar las raíces, eso está en nuestra SANGRE. Por eso, un seguidor de Cristo a través del bautismo recibe un cambio de sangre, a una pura y perfecta, que nos beneficia para poder llevar una vida de santificación, al quitar las manchas que no nos dejaban avanzar, pero recuerden, que no recibimos un cambio de alma y en ella siguen depositadas las obras del viejo hombre, lo que quiere decir, que ahora debemos eliminar el resto, pero para logarlo es necesario identificar que cosas son las que en nosotros se van a comenzar a manifestar.

Hay cosas que de nuestros antepasados recibimos, cosas que pueden afectar nuestra personalidad y nuestra manera de vivir, que si hubiera sido buena tendriamos ventaja, pero no nos hace exentos del poder de las tinieblas y nos debemos proteger. Pero si fue mala, nos toca identificar los pecados, las iniquidades o las transgresiones de nuestros padres y demas familiares, que sin darnos cuenta pueden afectarnos en gran manera y que a la larga nos pueden desviar del camino de rectitud. A veces, no es necesario hacer cosas malas, aunque no lo entendamos, ellas mismas vienen a nosotros porque por nuestros antepasados estamos listos para ellas.


Los espíritus nos van a atacar, según lo tengamos.

Lo que vivimos o hemos vivido en nuestras vidas es de suma importancia para lo que los espíritus de las tinieblas planean contra nosotros. La opresión que se recibe de ellos es vital para que logren su maldad y para ello dependen de nuestra reacción ante su mal.

Si nos mantenemos firmes, podemos aguantar y no cedemos a sus deseos, los vamos a poder vencer.

En Cristo somos más que vencedores, tenemos la capacidad de inclinarnos hacia el bien para lo bueno, pero tambien podriamos ceder hacia el mal para hacer lo malo, siendo que es más fácil reaccionar a lo malo sin tener que refrenarnos. Si nos vamos limpiando de a poco, va a llegar un momento donde sus ataques ya no nos afecten y vamos a aprender a estar bien ante cualquier situación, prestando mucha atención a la palabra del Señor para no interpretarla como a nosotros nos convenga.

Santiago 4:7 Biblia Jubileo 2000

Estad pues sujetos a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros,


Son momentos duros de pasar, pero vale la pena hacerle frente por las cosas que nos vamos a evitar. Verdaderamente, si se puede vivir feliz en esta tierra.

El espíritu de altivez es uno de los males que ataca a muchos, porque no deja disfrutar sanamente a los que lo poseen, sino que lleva a una persona a ver a otra con desprecio y menosprecio, hasta lleva a muchos a vivir en soledad porque no tienen la capacidad de aceptar a otros. Las cosas a las que les llamamos común o normales, son las cosas que afectan nuestro bienestar, nuestra salud, nuestra vida familiar, pero en general, nuestra libertad.

Hay personas que son cautivas y hasta llevadas a la tumba por esto. Si no los descubrimos a tiempo, ellos se manifiestan en los cuerpos, como le sucedió a la mujer encorvada que estaba en el templo.

Mateo 13:10-13 DHH Un sábado Jesús se había puesto a enseñar en una sinagoga; y había allí una mujer que estaba enferma desde hacía dieciocho años. Un espíritu maligno la había dejado jorobada, y no podía enderezarse para nada. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, ya estás libre de tu enfermedad.

La envidia es otro espíritu que ataca nuestra voluntad y que trabaja juntamente con el espíritu de altivez y se manifiesta a través de los enojos y de las molestias que alguien pueda tener en contra de otra y puede llevar a las personas a hacer mal a otra. Es muy importante que aprendamos a vivir satisfechos con lo que tengamos y alegrarnos de lo que otros tengan, debemos pedir al Señor que nos limpie, confesando delante de El nuestros pecados, los pecados ocultos y los pecados de nuestros padres, suplicando por su ayuda, para que ya no sigamos de esa manera. José, hijo de Jacob fue vendido y Nuestro Señor Jesucristo fue muerto, ellos fueron víctimas de la envidia.

En un principio en Adán y Eva existía el bien, eran seres de luz, en ellos no existía el mal, pero al fallar, ellos abrieron la puerta a las tinieblas dándoles derechos, y por ellas fueron equipados con el mal. El enemigo nos asecha, y hasta nos puede llegar a controlar por no conocer las maneras en las que nos pueden atacar. Vivimos mal, por no saber cómo deshacernos de lo que está en nosotros, y que NO hemos podido desechar. Recuerden, que si ya estamos limpios no estamos exentos, pero estamos mas despiertos. Recordemos siempre que debemos estar alertas y velar, orando en todo tiempo, porque nuestro adversario siempre busca un tiempo oportuno.

Las obras limpias de la humanidad.

Cuando éramos niños muy pequeños no conocíamos lo que era hacer mal, esto significa, que si cuando éramos niños lo pudimos vivir, ahora de adultos lo podemos volver a disfrutar. Pero no quiere decir, que no haya niños que estén cargados de mal aun desde pequeños. Tenemos que buscar una vida de bien, y para eso tenemos que luchar en contra de los deseos que van a oponerse a que seamos restaurados. Por esta razón, nadie puede decir: “es que yo soy así”, “es que ese es mi carácter”, “tengo un carácter feo o malo”. Las personas no nacen así, se hacen, y hay muchos factores que hacen que se manifiesten.

Es esencial que le pidamos a Dios que limpie nuestro espíritu, porque se ensucia o se mancha con los espíritus del diablo, que son los que provocan en nosotros el obrar con maldad. Debemos pedir a Dios que desarraigue de nuestro espíritu, todo espíritu del reino de las tinieblas que nos esté manipulando. Y pedir al Espíritu Santo que nos los muestre para poder identificarlos, porque podemos estar luchando, sin saber quiénes son.

Al venir a Cristo, nos arrepentimos y pedimos perdón a Dios para la reconciliación. Lo que debemos entender, es que quedaron cosas ocultas, que son por las que podemos caer. Para quedar completamente libres, tenemos que cerrar y sellar etapas de nuestras vidas, que aun estén activas en nuestro pasado para poder avanzar. Todos tuvimos un pasado, algunos más oscuros que otros, pero no hay actas ni decretos que Cristo no pueda borrar. Para comenzar a despojarnos del mal, tenemos que hablar con el Espíritu Santo de Dios, que es quien nos va a guiar en este proceso.

1. Ante todo, debemos tener la disposición de querer hacerlo. Y buscar en nuestra mente, comenzando desde cuando fuimos niños, las cosas malas que hayamos hecho en nuestro pasado, y aunque Dios borro nuestras rebeliones, tenemos que confesarlas delante de Él.

2. Seguido del arrepentimiento de todo lo que hayamos hecho o que nos hayan hecho. Hablar con el Espíritu Santo como si estuviéramos hablando con una persona que estemos viendo cara a cara, contarle paso por paso, todo lo que sucedió y como sucedió, después de hacerlo, pedir perdón o declarar que perdonamos.

3. Es de suma importancia hablar o confesar con arrepentimiento, estamos hablando con el Espíritu Santo. También, debemos hacer oír nuestra voz NO en nuestra mente, porque nos estamos despojando.

4. Después de esto, es necesario pedir al Espíritu Santo, que nos muestre las cosas de la que no nos acordamos que hayamos hecho o que nos hayan hecho. Cosas que están ocultas en nuestra mente, aun desde cuando fuimos niños, mientras pasen los días van a venir a nuestro pensamiento, y ese va a ser el momento de hablarlas con el Espíritu Santo o escribirlas para hacerlo luego. Aunque no lo creamos, lo malo que hemos vivido nos sigue, y debemos deshacernos de ello. Aun después de Cristo nos siguen, porque son puertas abiertas, y esas puertas son impedimentos.

5. Para seguir avanzando, pedir al Espíritu Santo que nos muestre que hay en nosotros que no sea suyo, que le pertenezca al reino de las tinieblas, envidia, altivez, mentira, avaricia, por mencionar unos cuantos. Según el Señor nos lo valla mostrando, es necesario ir deshaciéndonos de ellos. ¿De qué manera? Orar, pidiendo al Espíritu Santo que nos guie en oración, para hacer las cosas conforme a su voluntad, porque Él es quien nos va a guiar bien.

Renunciar a lo que sepamos que nos atormenta. Pedir en el nombre de Jesús, que te limpie de ese o esos espíritus, mencionando su nombre(s), y declararlo(s) desarraigados de tu espíritu, limpiando tu espíritu de toda contaminación, de toda inmundicia y de toda impiedad, mencionando su nombre(s), diciéndoles que no tienen parte contigo, declarando la limpieza de tu espíritu de toda mancha y de toda transgresión. Después de esto tratar de no volver a cometer estas faltas.

De eso depende lo que tenemos, si queremos retomar y recuperar nuestra vida actual. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. (Hebreos 12:1 RVR1960) Si llegamos a alcanzar esa manera de vivir, vamos a llegar a alcanzar la santidad. Dios no vive de la manera que nosotros vivimos, Él vive en completa santidad, pero no quiere decir que el enemigo no ha tratado de hacerlo caer, el enemigo quiso despojar a Dios de su trono, Isaías 14:13,14; lo desafió, Job 1:9-11; lo tentó, Lucas 4:1-13.

Dios se ha tornado hacia nosotros, dándonos la oportunidad de vivir en El, por El y para El. Nosotros debemos luchar para poder alcanzar una vida apartada del mal, identificando sus malas acciones, para retener nuestra santidad, y para eso debemos seguir luchando hasta nuestro último aliento de vida. Siempre buscando que nos podamos limpiar más y más, porque es muy fácil volvernos a contaminar. 2 Corintios 7:1 Versión CST

Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu, para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación.






El misterio revelado a través de las palabras de Pablo, nos lleva a conocer, que Dios nos da la capacidad de recibir de Él lo que necesitamos para llegar a ser restaurados.

En el pasaje anterior Dios nos da las instrucciones, y dice que:


1. Nos purifiquemos

2. De contaminación

3. En el cuerpo y En el espíritu

4. Y que la obra de Santificación Se Completa a través del TEMOR DE DIOS.






Aquí está el secreto. Solo por el temor de Dios, podremos vivir en santidad.

Cuando su temor está en nosotros, el diablo y sus seguidores huyen, y aun que traten, si permanecemos no nos van a hacer daño. Solo por el temor de Dios podemos ser libres del pecado.


Por eso, debemos pedir a Dios que deposite su temor, abundantemente, en cada uno de nosotros, y arraigarnos de el para limpiarnos más y más. El que comete la falta y la enmienda, tiene temor de Dios, de esta manera, vamos a asegurarnos el cometer menos faltas delante de Él. Por lo tanto, si sentimos que NO estamos muy bien en la comunión con Dios y que llego el desánimo, el temor hacia Él también va menguando.


Cuando el temor de Dios aumenta en nosotros, también el amor hacia Él se intensifica, porque verdaderamente nos damos cuenta, de qué cosas, y de cuantas cosas por El hemos sido liberados.


Lucas 7:47 "Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama."



Bendiciones, Amen.


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