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El Tema de la Familia

Updated: Nov 13, 2019

Por una Mamá     Agosto 21, 2018



Lo que Dios siempre ha querido hacer es compartirse con nosotros los humanos de esta tierra. Lo que El ha querido es que entendamos los procesos que nos son necesarios pasar. La biblia dice que nos van a refinar como el oro, Dios tiene que probar lo que es suyo.


Es demasiada santidad la de Dios como para que no soportemos todo lo que nos es necesario pasar para demostrarle que queremos heredar de Él su reino celestial. El es Dios Poderoso, Digno de nuestra lealtad. Él siempre nos ha dado todo lo necesario podernos restaurar, pero como no las conocemos, no las sabemos usar.

Debemos saber que la bendición de Dios sigue a todo aquel que se humilla delante de Él. Por eso es importante perdonar y ser perdonado, su palabra dice en:


Juan 4:20 “Si alguno dice que ama a Dios, pero odia a su hermano, es un mentiroso. Porque si no ama a su hermano, a quien puede ver, mucho menos va a amar a Dios, a quien no puede ver”.

Si nos limpiamos de todo lo malo que en nosotros puede haber, lo primero que vamos a conquistar va a ser el corazón de Dios, el nuestro, el de nuestro esposo (a) si lo hay y el de todos los demás. Solo Dios nos enseña a sacarle provecho a la vida que tenemos y si aprendemos a vivir en libertad, tambien vamos a aprender a ser felices y a disfrutar de todo lo que Él nos da.

2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

El plan de Dios no es que nos aprendamos de memoria todos los versos de la biblia; que bien es muy necesario conocerlos, no estoy en contra de eso, sino que entendamos lo que tenemos que hacer con ellos y vivirlos; limpiándonos de todo lo que nos hace pecar y de todo lo que no nos permite restaurar. Permitir que Dios nos restaure requiere que El ponga sus leyes dentro de nosotros para que conozcamos como Él quiere trabajar.

2 Corintios 3:4-6 “Y se ve claramente que ustedes son una carta escrita por Cristo mismo y entregada por nosotros; una carta que no ha sido escrita con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente; una carta que no ha sido grabada en tablas de piedra, sino en corazones humanos. Confiados en Dios por medio de Cristo, estamos seguros de esto. No es que nosotros mismos estemos capacitados para considerar algo como nuestro; al contrario, todo lo que podemos hacer viene de Dios, pues él nos ha capacitado para ser servidores de una nueva alianza, basada no en una ley, sino en la acción del Espíritu. La ley condena a muerte, pero el Espíritu de Dios da vida”.

Siguiendo con el tema de la familia, hay cosas que debemos profundizar para entender propósitos de nuestras vidas en las que debemos actuar. Nuestras vidas son de mucho valor para Dios, Dios nos quiere dar una vida de bien, no de mal. El Señor por su palabra nos quiere restaurar, Él quiere ayudarnos a dejar de vivir con el mal que estamos acostumbrados a manifestar. Debemos permitir que Dios trabaje en nuestras vidas para verdaderamente disfrutemos de lo que a nuestro alrededor está.


Los casados

La casa de los hijos de Dios es una casa normal, solo que los cristianos tenemos órdenes y mandatos de Dios que debemos cumplir y por lo tanto no vivimos como los demás.


Por lo demás, el marido y la mujer pueden conversar y hablar de cosas en las que no estén de acuerdo, pueden bromear, jugar, se pueden reir, ver películas, etc, todo lo podemos hacer; tenemos la libertad de elegir, pero como dice la palabra de Dios, no todo nos conviene, eso ya queda a nuestro propio criterio.


En la vida de casado, tanto el hombre como la mujer deben sujetarse el uno al otro, tener cuidado de como decir las cosas y la mujer tener mas cuidado y escuchar cuando su esposo hable para no desagradar a Dios porque el hombre es su cabeza. Como esposo, él tiene la obligación de escuchar lo que a su mujer no le agrada y tu mujer tambien lo que a tu esposo no le agrada; es como un juego de palabras, tú me hablas, yo te oigo; y luego me toca a mí.

Si solo el hombre o solo la mujer habla ¿Cómo se llegaran a poner de acuerdo? Cualquier asunto se puede resolver, siempre y cuando, haya personas dispuestas a buscarle solución al problema de manera adecuada. Los dos tienen derecho a poner el equilibrio en el hogar, con mucho cuidado de no faltarse el respeto, ni de pasar por encima del otro (aunque en esto la mujer debe tener más cuidado). Los dos deben cuidarse y protegerse el uno al otro, no dejando mal al esposo (a) delante de otros. Cuiden su huerto, bien podemos buscar ayuda, pero cuidado de quien.


En caso que el hombre hable y esté equivocado, su esposa lo debe escuchar y con mucho cuidado, ella debe ser apta para ayudarlo a recapacitar y asimismo, el hombre a su mujer, con cuidado de no dañarse, ni lastimarse. Debemos aprender a decir lo que creemos está correcto en el tiempo preciso; no en cualquier lugar, ni en cualquier momento y estan los tiempos donde es mejor es callar; esto es parte del respeto. No siempre va a ser fácil, el Señor nos da una familia porque sabe que la podemos edificar. Dios nos da la fortaleza para hacer nuestro trabajo en la familia y poder seguir hacia adelante, nuestras vidas están llenas de bendiciones que requieren de toda nuestra atención; el producto final es nuestra satisfacción.


Se supone que al principio de la union entre un hombre y una mujer todo va bien. Pero si más adelante, por causa de uno o de los dos se enfria la relación, no se debe permitir. Cuando eso sucede, la pareja va perdiendo la comunicación y la compresión que debe haber entre los dos, esto es teriible y fatal para la pareja, se supone que cada uno debe buscar solución a lo que al otro le afecte, pero si nos comportamos asi, todo se comienza a desmoronar y se deteriora tanto la relación que hasta puede haber una ruptura en casa sin divorcio. Viviendo en una misma casa sin deseo de hablarse el uno al otro, sin necesidad de buscarse, sin verse el uno al otro ni deseo de salir a tomarse un café, aunque sea frio, sin querer hablar de cosas que no sean los hijos, la casa, ni el automóvil que haya que pagar. Esto la pareja no lo debe permitir.

Proverbios 27:19 (NBD) "En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona".

A veces nuestro enemigo esta en nuestra propia casa.

He hablado con mujeres que han estado amargadas por causa de lo malo que hay o de lo bueno que no hay en sus casas, ellas quieren restaurar a los esposos, pero el problema con eso es, que si los esposos sienten presion por parte de su mujer, sabiendo que ellas mismas no cambian, aunque ellas quieran hacer algo bueno los esposos no lo van a recibir. Para que podamos aprender la restauración no comienza así, sino con uno mismo. Debemos humillar nuestra carne, es decir, nuestra voluntad. En nosotros mismos debe estar el deseo de recapacitar y el deseo de conocer lo que debemos cambiar. Porque repetidas veces decimos lo que vemos de otros, pero no vemos lo propio, si los que estan a nuestro alrededor se quejan de nosotros debemos prestar atención, porque debemos saber qué cosas de uno mismo ofende a los demás para que lo podamos quitar.


Muchas veces queremos reparar lo que daño recibió o la relación que ya se rompio, a partir del momento que estamos viviendo, pero nos debemos dar cuenta de las consecuencias que nuestros actos pasados pudieron haber provocado. Una cosa trae a otra cosa, si la persona era de mucho salir solo o sola pudo haber provocado en la otra persona celos, desconfianza y hasta que este resentido con la otra persona; por esta razón debemos analizar todo lo que hayamos hecho; la mejor manera de hacerlo es decir al Espiritu Santo que nos muestre las areas en la que hemos fallado, no va ser para condenarnos, sino para confersarlo delante de El, pedir perdón y dejarlo de hacer. Con tales obras pudimos haber dañado la persona amada, quien talvez tenga rencores que nosotros ni conozcamos y quien sea una persona facil de llevar, pero con nuestros actos la hayamos hecho dificil de llevar.


Queremos lo mejor para agradar al Señor, pero no todo lo que queremos es lo correcto y verdadero. Tenemos que darnos cuenta que somos vulnerables y que si tenemos a alguien a nuestro lado debemos hacer todo lo posible por agradarlo y ayudarlo, Tenemos que hacer que el que enos acpmpaña se sienta bien y que este a gusto a nuestro lado, ese es nuestro deber.


Lamentablemente, los hombres también pierden el gozo y la seriedad también envuelve sus rostros. Cuando el hombre no recibe el respeto que se merece, el amor y la comprensión que se les debe tener, se amarga de tal manera que lo que podriamos escuchar es queja. Asi no podremos agradar a Dios y tendriamos en todo tiempo a Satanas como acusador.


Si nosotros supiéramos todo el mal que se forma dentro del alma de una persona y como el enemigo corrompe y ataca las mentes, no haríamos las cosas que lo alimentaria. El mal existe, es verdadero, el mal es una fuente que se alimenta de la maldad. Lo genera los malos deseos que podemos llegar a manifestar.


Como he dicho antes, en las manos de Dios no hay nada que no tenga reparación; los malos deseos salen de dentro de nosotros. A veces nos sentimos mal, tenemos desamor, vivimos resentidos, con rencor y lo único que queremos es herir, ya sea con palabras, con actitudes y hasta dejamos de hacer los deberes que tenemos que cumplir. Asi, no debemos continuar, no nos debemos lastimar, es necesario deshacernos de la maldad que dentro de nosotros está y ante eso, nosotros tenemos la obligación de trabajar.

Mateo 15:17-20 “¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre”.

Lo que hace falta si queremos cambiar, es orar, hablar con el Espíritu Santo, decirle que también hemos fallado en la relación y que queremos la restauración, pedir que nos guie en oración para que podamos entender lo que debemos hacer, decirle que nos muestre cuales han sido nuestros errores para que podamos pedir perdón y enmendarlos, que nos de amor para aprender a amar al esposo o esposa. Hacer que esto se vuelva una súplica delante de El, pero no al punto de tener una carga, porque si te dejas cargar por la situación, el Espíritu Santo no va a trabajar en la necesidad hasta que tengas paz.


La Responsabilidad del Hombre Hacia La Mujer

El hombre debe hacer todo lo posible para hacer sentir a su esposa amada y respetada. La mujer normalmente puede ser convencida con hablarle bien (en la mayoría de los casos porque no me atrevo a generalizar), con decirle cosas que la hagan sentir bien, con invitarla a salir a algún lugar, pero debe ser convencida de que todo lo que estas haciendo es por ella. El esposo tiene la capacidad de lograr que su mujer haga cualquier cosa por él, solo que al pasar los años, si no se mantiene ese plan de conquista, la relación se comienza a desvanecer ¿Por algo la pudiste conquistar? Ahora que ya la convenciste, tu plan de conquista debe permanecer".


Al hombre le fue dicho que no repudie a su mujer.


Mateo 19:4-12 “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que El que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?  Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; más al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba”.

A tí, hombre te dieron el privilegio de tener mujer para que la enseñes a vivir junto a tí. La mujer puede ser moldeada porque fue hecha para tí, para que le indiques cual es su lugar junto a tí. La unión es de dos personas y si tu no la ayudas, aunque viva contigo su corazón no va a ser para ti. El amor de Dios, en su plan de conquista con nosotros no se limita; el insiste e insiste hasta que nos conquista y aunque nos resistamos, El continua con su plan de conquista.


El trabajo en casa no se limita con que “llego a la casa, con que te veo y tú me ves, basta” ni con que “nos tenemos el uno al otro todos los días”; eso no es suficiente hay que trabajar la relación. Te casaste para agradar a tu esposa, no para que la dejes desatendida. El Señor se agrada de que la relación de pareja este restaurada, ahí es cuando el hombre y la mujer pueden llegar a ser una sola carne, ahí van a poder verdaderamente trabajar deacuerdo y juntos en todas las cosas, eso es ideal para la obra del Señor.

Es de mucha bendición, vivir cada día lleno del placer de llegar a tu casa anhelando contemplar y ver a quien te debe estar esperando con la misma clase de placer.

Deuteronomio 24:5 "Cuando un hombre es recién casado, no saldrá con el ejército, ni se le impondrá ningún deber; quedará libre en su casa por un año para hacer feliz a la mujer que ha tomado".

Hasta Dios se hace tiempo para tener cuidado de la union familiar ¡Cuánto más nosotros que somos los que tenemos el privilegio de disfrutar de ella! Creo que hasta este punto estamos claros con los deberes de marido y de mujer. Si todas las personas casadas anduviéramos bien en todas las cosas, fueramos lo que fuimos llamados a ser, un pueblo diferente.


Pero, lamentablemente hemos dejado que lo otros hacen tomara ventaja de nosotros, que nuestra pensar se desviara y que dejáramos de cumplir lo que como pareja nos toca vivir. Busquemos la restauración para poder ayudar a otros, démos testimonio de nuestras vidas, de lo que ha hecho Dios y de lo que ha hecho la palabra de Dios ¡Y cómo restaura la palabra de Dios!


La Responsabilidad De La Mujer Con El Hombre

“Mujeres, a los maridos les gusta verlas bien arregladas”. Si tienes o no tienes con que comprar algunas cosas para arreglarte y verte bien, no te preocupes, con lo que tienes lo puedes hacer. ¡Arréglate! Para que tu marido vea cada día más bonita la mujer que eligió para compartir su vida. Si te arreglas vas a ocuparte de la primer persona por la que debes hacerlo, Tú. La palabra de Dios dice que debemos amar a los demás como a nosotros mismos, si no te amas, ni tienes valor por ti misma ¿Como vas a amar a los demás? Tienes un deber que hacer contigo misma, tener junto a ti al hombre de tu vida.

1 Corintios 7:34 “Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido”.

Pero no debemos sentirnos mal, más bien debemos hacer bien lo que Dios en su palabra nos encomendó. Tanto los que se casan como los que no, pueden trabajar para el Señor, solo que debemos prepararnos para dar lo mejor. En todo tiempo debemos dar muestras de que Dios esta con nosotros porque somos testigos de El; procuremos entonces que lo que mostremos delante de otros sea para bien.


Tenemos que entender que el hombre sale de la casa y allá afuera hay mujeres hermosas, perfumadas y bien arregladas. No es que estemos inseguras, pero tenemos un esposo que cuidar. Ya no es lo que nosotras queramos, también tenemos la responsabilidad de a nuestros esposos agradar. Cuando la mujer se arregla y decide vestirse apropiadamente, ella es primeramente quien se va a sentir bien. Si la mujer no trabaja, aunque no salga de su casa debe arreglarse para recibir a su marido cuando llegue. La que sí trabaja, también debe hacer lo que es parte de su deber.


En todo lo que tenemos que hacer, debemos entender que tenemos enemigos en este mundo espiritual, el enemigo nos quiere desviar y desanimar para estancar nuestra vida espiritual y todo lo que se refiere a nuestra vida personal es parte de ese plan, esto es parte de la guerra espiritual, el enemigo no va a descansar, nosotros nos debemos cuidar.

Mateo 7:6 Versión TLA "No den a los perros las cosas que pertenecen a Dios, ni echen delante de los cerdos lo que para ustedes es más valioso. Los cerdos no sabrán apreciar su valor, y los perros pueden morderlos a ustedes".

Este proceso es parte de la restauración de la familia. Por nosotros mismos no podemos hacer las cosas bien, la palabra dice que el Espíritu Santo intercede por nosotros, porque no sabemos cómo pedir y mucho menos restaurar.


Dios quiere que rectifiquemos y si lo entendemos bien, incluye todo lo referente a nuestra vida en general.


Hay cosas que no debemos llegar a hacer con tal de quedar bien con él, también el marido o esposo debe sujetarse a su mujer. Efesios 5:21 Versión TLA “Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros”. Somos siervos de Dios, por lo tanto debemos tener cuidado de lo que vayamos a hacer, como en el caso de los tatuajes y cosas que requieran hacer cambios radicales en nuestros cuerpos porque somos templo del Espíritu Santo de Dios.


Los que nos acercamos a Dios tenemos vidas personales, espirituales y la vida no relativa a lo que se llama iglesia, como el trabajo, pero en todas ellas está presente el Espíritu Santo. Él no se separa de nosotros y nos acompaña a todos lados. No pensemos como terrenales solamente, tenemos que aprender a ver la verdad de Dios en todos. Tenemos un Dios que se fijó en nosotros, aun viviendo mal, un Dios que nos quiere dar una vida agradable, aunque tengamos faltas y dificultades, pero muchas veces no la sabemos retener, establecer, afirmar, ni disfrutar.


Nosotras también tenemos derecho a querer ver bien a nuestros esposos, en caso que sea él al que no le guste arreglarse, hay maneras en las que los podemos ayudar o convencer. Motivarlos a que hablen de lo que les gusta es una muy buena estrategia, muchas veces por ser hombres no hablan de cosas que son normales, por eso, en ellas no se desenvuelven. Llévalo a comprar y has que te diga lo que le gusta y lo que no le gusta y también, muestrale lo que a ti te gusta. Si te gustaría que se vista diferente, coméntale sobre el cambio que quieres hacer; si a él no le gusta tu idea, entonces que te deje saber lo que le gustaría. Si ya lo hiciste y no quiso arreglarse no te preocupes esto es poco a poco. Ve haciendo lo tuyo en lo que él se va adaptando o suavizando. También, dile al Espíritu Santo que quieres que tu esposo se arregle. Exponer nuestra situación delante de Dios es algo sano e importante de hacer. Después espera el cambio que se va a dar. Todo sin contienda porque a la fuerza ni los zapatos entran; él tiene que sentirse amado y también deseado. Para todas las cosas hay solución y más con el Señor.


Entre todas las responsabilidades que tenemos, tambien debemos tener tiempo el uno para el otro, tiempo para sentarse juntos a platicar, tiempo para compartir una taza de té, jugo o de café con lo que lo quieran acompañar, a cualquier hora del día, de la noche o antes de acostarse. Hacer un poco de tiempo para los dos es muy importante, eso se le olvida en especial a la mujer que muchas veces está cargada con todo lo que tiene que hacer, pero mientras la mujer más se carga con ese afán, más descuida a su marido y eso no debe continuar. El estar en una familia no restaurado es vivir en desorden y Dios no se agrada donde no hay orden. Mientras más años de casados tenemos mejor deberíamos estar.


Armas de guerra para los que creemos en Dios son todas las cosas que podamos hacer usando la palabra de Dios, para defender nuestro territorio y para poder vencer.


En una familia no restaurada hay desolación, significando que la amargura está presente, es un lugar en donde no hay gozo, ni reposo y un lugar donde hay barbecho que es un lugar que no esta siendo trabajado, por lo tanto no hay deleite.


La restauración del Señor no se da sin que El alce su voz.


Isaías 61:10 Versión PDT "Por causa del Señor me alegro mucho y todo mi ser se llena de felicidad. Porque me ha vestido de salvación y me ha puesto una capa de libertad. Quedé como un novio vestido para la boda o como una novia adornada con sus joyas".

Isaías 62:5 Versión DHH "Porque, así como un joven se casa con su novia, así Dios te tomará por esposa, te reconstruirá y será feliz contigo, como es feliz el marido con su esposa".

¡Nuestro Dios es bueno y nunca deja de amarnos!

¿Por qué nosotros lo vamos a dejar de hacer?


¡Bendiciones!

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