Search
  • Linaje Escogido REAL

Pasar por desiertos familiar

Updated: Nov 13, 2019

Por una Mamá Septiembre 04, 2018




Tenemos Vidas Llenas De Poder Porque Con Dios Somos Capaces De Vencer.

Nuestra capacidad mental tiene que cambiar: para que nuestra fe se desarrolle, para que veamos lo imposible manifestarse y para que podamos ver lo que podamos alcanzar.


La vida del cristiano no es de derrota, sino de victoria.

Tenemos de nuestro lado al único Dios verdadero que con poder nos ayuda a vencer. No cabe duda que el poder de Dios es total y absoluto, Él esta por encima de todo y de todos, no hay Dios como Él, muchos se han querido igualar a Él, pero no han podido demostrar su poder.


La vida de todo cristiano esta llena de nuevas posibilidad, de nuevas y grandes cosas que con Dios puede llegar a alcanzar, con El la vida esta llena de si y de amén, solo que al cristianomuchas veces le es difícil creer. Somos capaces de lograr lo imposible en nuestro caminar y Dios nos ha capacitado con habilidades que nos ayudan a adquirir cosas dificiles de poseer.


PERO, Antes De Ver Cumplidas Las Promesas Que Dios Dijo Nos Quiere Dar, Debemos Aprender A Conquistar.


Para la conquista podria decir: “usemos toda nuestra fuerza para obtener lo que Dios nos quiere dar”, pero la verdad es que nos debemos dejar vencer. Es necesario que pasemos por diversas pruebas que como al Señor Jesús, lo ayudaron a despojarse de El mismo para que no buscara hacer su voluntad. La fuerza y fortaleza que tengamos para hacer todas las cosas de nada nos van servir en los desiertos espirituales por los que nos es necesarios pasar.


El Pueblo De Israel En Los Desiertos Trató, El Señor Jesús Lo Venció

Y A Nosotros También Nos Van A Llevar.


Es un proceso de perfección en el que Dios nos enseña a oir, obedecer y depender.

Oir atentamente cuando El nos diga que hacer. Obedecer y cumplir con todo lo Él nos ordene sin razonar y sin hacer lo que pensemos que se debe hacer. Depender y esperar en lo que Dios va a hacer, en vez de hacer y aceptar lo que no es para nuestro própio bien.


Los desiertos espirituales son oportunidades que Dios ofrece a los que lo quieren agradar.

Ya sean personas solteras o casadas por los desiertos nos es necesario pasar.

Pero, si ya tenemos una familia, nos toca luchar más duro, para que todos podamos prosperar. Si vivimos para Dios debemos agradar a Dios y si tenemos una familia debemos prestarle atención, enseñarla y prepararla para que agrade a Dios.

1 Timoteo 3, nos habla de cómo el que está llamado a servir delante del pueblo del Señor debe guiar su familia; esposa, hijos, e hijas. Debemos entender que el que se acerca a Dios con su familia debe también aprender a sujetar su familia.


Vivir En Obediencia A Dios nos da nuevas oportunidades, más de las que podamos llegar a creer y más de las que hayamos podido lograr. La obediencia a Dios nos libra de los dolores que hayamos obtenidos al creer haber hecho la voluntad de Dios por vivir desordenadamente o por deslealtad a querer vivir en el orden de Dios. Todo el que no vive conforme a la voluntad de Dios pierde la vision, vive en desorden y en desunión. La famiia es importante para Dios, si No la enseñamos a vivir en el orden de Dios, de El se va a alejar, la podemos perder o puede vivir en rebelión.


En Los Desiertos Se Siente Que No Tenemos Nada Y Si No Entendemos Se Siente Que No Valemos Nada


Las Ganas De Luchar Se Van Y Si No Entendemos Las Quejas Van A Llegar Y El No Querer Continuar”


Nos Debemos Rendir A La Voluntad De Dios Y Si No Entendemos Llegan Los Deseos De Contraatacar Para Mostrar Que Por Nosotros Mismos Podemos Continuar.


El Espiritu Santo nos lleva al desierto para aprender a vivir para Dios.

La vida que Él nos quiere dar, es una vida de Dependencia Total. Es una vida en la que debemos contar con Él en las buenas y en las malas; en momentos de sanidad, en el dolor y en la enfermedad; en la abundancia y en la escasez; en los desiertos y en la tierra de Canaán; en momentos de soledad y de tristeza; y en momentos de alegría, de gozo y de paz.


Para nosotros es necesario caminar por desiertos, pero no debemos morir en ellos.

Nosotros al igual que Israel tenemos a pasar por desiertos para aprender. Cada uno de los desiertos va a provocar que salga de nosotros lo que no se ve, lo que está escondido dentro de nosotros, nuestra verdadera vida y la fortaleza en la que debemos crecer.


2 Corintios 4:16-17 TLA "Por eso no nos desanimamos. Aunque nuestro cuerpo se va gastando, nuestro espíritu va cobrando más fuerza. Las dificultades que tenemos son pequeñas, y no van a durar siempre. Pero, gracias a ellas, Dios nos llenará de la gloria que dura para siempre: una gloria grande y maravillosa".

En nuestro interior esta quien somos en verdad, lo que mostramos superficialmente no es a quien Dios llamó, por eso necesitamos preparación para ser quienes fuimos llamados a ser. Humillarnos delante de Dios va a depender de lo que tengamos dentro de cada uno de nosotros.


Colosenses 3:8-11 LBLA "Pero ahora dejen todo eso: el enojo, la pasión, la maldad, los insultos y las palabras indecentes. No se mientan los unos a los otros, puesto que ya se han despojado de lo que antes eran y de las cosas que antes hacían, y se han revestido de la nueva naturaleza: la del nuevo hombre, que se va renovando a imagen de Dios, su Creador, para llegar a conocerlo plenamente. Ya no tiene importancia el ser griego o judío, el estar circuncidado o no estarlo, el ser extranjero, inculto, esclavo o libre, sino que Cristo es todo y está en todos".

Si alguna vez haz llorado con todo tu ser y con todas tus fuerzas te acordarás que experimentaste debilidad en tu interior, porque la energía que tenías la descargaste en el llanto tan profundo que dejáste salir. Así es necesario que nuestra alma mengue y que cobre fuerza el hombre interior que es nuestro espíritu, el que Dios nos dió.


Juan 3:29-30

El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado. Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya.


Juan 6:63

El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.


Galatas 5:25

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.


Debemos cambiar nuestro estilo de vida, desde nuestra mente hasta lo que de nosotros los démas pueden mirar. En medio de las pruebas que todo cristiano debe pasar, llorará y clamará, pero debe eliminar todo lo que está guardado en su interior, porque todo lo que tienes guardado dentro de tí no te dejará vivir en santidad ni apartarte para Dios.


No entender los propósitos de Dios hace que las personas recriminen a Dios, que comienzen a quejarse en vez de aprende; que murmuren en vez de callar y hablar de los que, más bien, deben obedecer.


Hacer estas cosas delante de Dios provoca que se alargue el proceso que tengamos que atravesar en el desierto ¿Por qué? Lo malo que está dentro de nosotros es lo que nos hacer obras de maldad y Dios nos llamó permanecer en paz. Eso es precisamente lo que el enemigo quiere, que no lo podamos entender.


Recuerden que el pueblo cuando salio Egipto fue al desierto y entro a Canaan cuando los que se quejaban dejaron de murmurar o recriminar. Muchos se apartan del evangelio porque no entienden los propósitos necesarios para estar en él. Es necesario que aprendamos la manera apropiada de obedecer. No conocer las bases o fundamentos del evangelio es muerte espiritual para los cristianos en general. Si no las conocemos vamos a pelear, vamos a defender nuestra posición en todo lugar, pero aunque estemos correctos, Dios no nos llamó para eso, lo que nosotros pensemos no nos va a servir para agradar a Dios.

Por eso es que los cristianos pelean, por eso se dividen, mientras que el enemigo trabaja unido par destruirnos.


Lucas 11:18-20 "Y si Satanás lucha contra sí mismo, destruirá su propio reino. Ustedes dicen que yo expulso a los demonios por el poder de Satanás. Si eso fuera verdad, entonces ¿quién les da poder a los discípulos de ustedes para echar fuera demonios? Si ustedes me responden que Dios les da ese poder, eso demuestra que están equivocados. Y si yo echo fuera a los demonios con el poder de Dios, eso demuestra que el reino de Dios ya está aquí".

Si vivimos el evangelio de Jesucristo de esa manera no podríamos cumplir con lo que está escrito. El evangelio de Cristo es bueno y agradable, pero lo sería para todos, si quitaramos de nosotros lo que no permite que las obras de Dios esten dentro de nosotros. El evangelio de Jesucristo exige de manera extrema el cambio de nuestra forma de vivir y de comportar. Si lo hacemos así, el evangelio de Jesucristo sería fácil de llevar. Esa es la lucha espiritual, que todos los de Dios vivan el evangelio de la paz.


Debemos Estar Dispuestos A Cumplir Los Requisitos Necesarios Para Nuestro Avance Espiritual. Para Ello Dios Nos Prepara, Él No Nos Deja Solos. Dios Primero Nos Habla De Amor,

Después Nos Lleva A Cumplir Con El Desierto.


Despues de hacer la confesión de fe, Dios permite que le conozcamos un poco más: hace que sintamos su presencia, nos permite saber que tenemos dones, nos hace el llamado a su servicio, podemos llegar a tener sueños y visiones, nos podría hablar por profecías, hasta podríamos oir la voz del Señor, nos da promesas, nos hace saber propósitos que a través del tiempo va a cumplir y por supuesto, el bautismo en agua también. Entonces, al estar enamorados por la presencia Dios y al haber aceptado lo que Él nos ofrece; la familia, el siervo o la sierva de Dios pasamos a otro nivel.


Israel: descendientes de Abraham, pueblo apartado PARA Dios.

Clamó a Dios en Egipto para que los sacara del tormento y llegó a pasar 430 años de esclavitud, según lo escrito está. Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto con demostraciones de poder, pero no todos pudieron vencer los desiertos al ser probados por El, alli quedó manifiesto lo que ellos tenían en lo más profundo de su ser. El pueblo de Israel en general es un pueblo especial, es el único pueblo que ha podido aguantar lo que Dios quiso mostrar. Usados como ejemplo para que nosotros pudiéramos entender; muchos fueron muertos, apedreados, traspasados a espadas, aserrados, tuvieron lepra, pasaron guerras, fueron sitiados, esclavizados.


Lo que ellos pasaron físicamente, nosotros tenemos que pasar espiritualmente.

Aunque muchos hoy en dia por causa del evangelio sufren fisicamente. Pero si hubiesemos sido nosotros, el gran pueblo de Dios de este tiempo, los que hubiéramos pasado lo que Israel paso en esos terribles desiertos, hace tiempo que a Dios lo hubiéramos desechado como Rey, al no entender.


Mi familia y yo hemos vivido procesos muy dificiles como muchos otros cristianos, pero ahora que conocemos y entendemos, nos damos cuenta que no debieron habernos tomado tanto tiempo.


Vivir el evangelio de Jesucristo no es solo ir a la iglesia, convivir o servir a los hermanos, si no más bien, transformar nuestras vidas para vivir conforme a la verdad de Jesucristo. Entiendo que no todos estamos dispuestos a pasar por malas situaciones y sé que si no entendemos el proceso estamos propensos al descenso; no solo es el publo, por eso, muchos ministros de Dios no avanzan ni su familia avanza, y por eso, la obra se estanca.


Hebreos 11:6-8 TLA "Porque a Dios no le gusta que no confiemos en él. Para ser amigos de Dios, hay que creer que él existe y que sabe premiar a los que buscan su amistad. Noé confió en Dios y, por eso, cuando Dios le avisó que sucederían cosas que todavía no podían verse, obedeció y construyó una casa flotante para salvar a su familia. Por su confianza en Dios, Noé recibió las bendiciones que Dios da a todos los que lo obedecen. También por su confianza en Dios, Noé hizo que la gente de este mundo fuera condenada. Abraham confió en Dios, y por eso obedeció cuando Dios le ordenó que saliera de su tierra para ir al país que le daría, aun cuando no sabía hacia dónde iba".

Los seguidores de Cristo: alejados de Dios, de sus ordenanzas, vagando sin direccion; venimos a los pies de Cristo porque Dios nos eligio. Fuimos justificados y ahora podemos conocer a nuestro Señor, somos llevados al desierto para que sea quitada de nosotros la vieja manera de ser, para que se manifieste lo hermoso que hay en lo más profundo de nuestro ser y para que aprendamos a obedecer.


Alejados a los estatutos de Dios hemos pasado por las mismas situaciones que el pueblo de Israel; cuando el seguidor de Cristo pasa por problemas y no entiende, espirituamente llegan a ser asesinados, apedreados, traspasados a espada, aserrados, contaminados con lepra, pasan por guerras, son sitiados, esclavizados, aunque hay mártires que lo han vivido en su propia carne.


Pasamos por las mismas pruebas que Israel en los desiertos espirituales. Al no entender las pruebas que debemos experimentar, los años nos podrian avanzar y los 40 años que Israel paso en el desierto, en nosotros se podrían manifestar ¿No queremos ser desechados, verdad? Es muy importante rendirse delante de Dios para que No Nos quedemos tirados en los desiertos; mientras más rápido entendamos el propósito del desierto, más rápido vamos a salir de él.


Si estamos llenos de lo que traemos del mundo, va a ser difícil servir a Dios en obediencia, porque el ser humano vive día tras día haciendo lo que esta acostumbrado a hacer, si no fuera por el trabajo, o mejor dicho por un sueldo (un pago), ni en los trabajos obedeceríamos, pero Dios nos quiere enseñar a trabajar sin esperar de Él nada a cambio. El trabajo de Dios es por amor, y a ese nivel de humildad nos quiere llevar Dios.

No se trata de lo que queramos.


No vamos a poder agradar a Dios llenos de maldad, de engaño, de injusticias, de ingratitud y de avaricia. Lo que Dios nos quiere dar es la oportunidad de hacer el bien, sin mirar a quién. En nosotros no se puede cumplir la palabra, “Amaras a tu prójimo como a ti mismo”, si estamos llenos de maldad.


La iglesia tiende a tomar las cosas para sí.

Se pone en un nivel donde nadie los puede alcanzar.

Pero Dios no nos llamo para eso, El nos llamo para que todo aquel que a nosotros se quiera acercar nos pueda hayar. Estamos para servirnos los unos a los otros, ese es el llamado de Dios, todo lo que hacemos lo hacemos por El, pero no se lo hacemos a El, no se si me explico. Dios esta en su trono, nos dá la capacidad de servicio con dones, talentos, con la bendición de la palabra de restauración, nos dá de su gracia y todo es para que lo aprendamos a usar ¿A quien le enseñamos? ¿A Dios? Todo es para que aprendamos a servir y es parte de la preparación ¿O vamos a llegar a la presencia de Dios sirviendo con distorción? Allá vamos a llegar completamente santificados sin rencor, sin juzgar, sin parcialidad (con este me junto y hablo, pero con el otro no). Tenemos que aprender a servir limpios de corazón (mente).


Dios es VERDAD, es AMOR y JUSTICIA. Para servirle a Él nos debemos apartar

¿De que sirve acercarnos a Él, si no le vamos a obedecer?

Hagamos que los años que nos estemos preparando para Él, sean de bendición para los demás ¿Donde se ve la verdad, el amor y la justicia de Dios? Cuando hacemos justicia, cuando somos justos, aun en nuestra familia. Ninguna persona puede decir que es justa cuando tiene preferencia, cuando sus hijos hacen algo y no los corrigen, cuando ven al culpable hacer lo malo y lo pasan por alto.


Pasar por un desierto ha de ser extenuante y terrible.

Los desiertos espirituales son lugares de angustia y se sufre cuando no se conoce lo que nos va a suceder. Los desiertos son lugares de desesperación cuando no sabemos qué debemos hacer. Y son lugares de dolor por la situación que se está por enfrentar.


Por esos motivos debemos estar preparados y aprender, velando en todo tiempo porque Dios revela las cosas antes de que sucedan a los que se mantienen espiritualmente despiertos.


Los desiertos de Dios son lugares oportunos y precisos para encontrar el verdadero propósito de nuestra vida con Dios y aunque es un lugar donde nos podemos estancar y donde no va a ser difícil caminar, tenemos que pasar por esos desiertos para dejar la vida anterior atrás y podamos avanzar con nuestra vida espiritual. Si no pasamos por los desiertos y por Dios en ellos no nos dejamos trabajar, no vamos a recibir lo que Dios nos quiere dar. En los desiertos no vamos a tener ni a recibir lo que queremos, sino lo que Dios nos quiera dar. En los desiertos no vamos a recibir de Dios lo que pidamos, sino lo que Dios crea que necesitémos. En los desiertos van a detener el curso normal de nuestras vidas y podemos creer que vamos hacia atrás en vez de avanzar. Es un momento especial, nuestras fuerzas nos van a dejar y nos debemos despojar de lo que no permite que caminemos en libertad. Es un buen momento para llorar, para clamar, para desgarrárnos y sacar la ansiedad, pero sin pecar, no debemos sentirnos mal porque aunque halla soledad solos no vamos a estar.


¡Hermanos, nos van a preparar! Pero no nos debemos asustar.

Dios nos va a llevar al punto donde ya no nos queden fuerzas para luchar con las armas que teníamos para pelear, porque en vez de desesperarnos; con paciencia nos vamos a armar, vamos a tener que dejar de pelar por lo que no hemos recibido y vamos a tener que aprender a ser agradecidos por lo que no hemos recibido.


A tí hombre, si tienes ímpetu y eres fuerte para hacer todas las cosas ¡Preparate! Porque te van a mostrar que tu no sabes hacer las cosas; vas a querer hacer y no vas a poder, te va a querer dominar tú mala manera de obrar (o el mal carácter) y ahí te debes humillar para que te puedas restaurar.


A tí mujer, si controlabas a tu esposo y cuando el tomaba decisiones no concedias en lo que el quería, te van a hacer conocer lo que debes hacer. Vas a aprender a respetar, a amar y a obedecer, pero no es para que perdamos autoridad, al contrario, ahi es cuando mas nos van a respetar porque vamos a aprender como obrar. Vas a aprender que la voz de la mujer debe ser dulce en su hablar, ella pone orden en su casa, pero no es la que manda más. Tranquila mujer, tienes que aprender.


La mujer se debe sujetarse a su esposo y los dos aprender a darse su lugar, los dos deben poner orden en la casa, pero sin hacer su voluntad, sino lo que es conforme a lo escrito está. Los hijos deben entrar en ese orden y los padres les deben enseñar, ellos deben conocer que las cosas se deben hacer conforme a la voluntad de Dios.


La sujeción duele porque estamos acostumbrados a hacer malas obras y no nos gusta que otro nos diga que hacer; una vez que sacámos el orgullo interno nos deja de doler; hacemos las cosas bien y en todo tratamos de no pelear y buscamos la armonia y la paz.


Esto es parte del proceso que debemos llevar para que se manifiesten las promesas de Dios en nuestras vidas y le démos a nuestro servicio la potencia y excelencia que le debemos dar.


En los desiertos Dios se encarga de sostenernos y de protegernos sin importar los momentos que estemos pasando o estemos por pasar. En los desiertos literales hay escasa vegetación. En los desiertos espirituales la comida puede llegar a escasear, vamos a pedir en oracion y en Dios vamos a tener que esperar. Si hemos perdido nuestra provision no debemos preocuparnos ni desesperarnos porque el Señor nos va sustentar. En los desiertos espirituales podemos llegar a perder privilegios de: Agua, electricidad y otras cosas más, todo va a depender de lo que tengamos que pasar para poder obtener paz en nuestra vida espiritual. Por eso, a Dios es necesario preguntar ¿Por qué estamos pasando por esta situación? Para que sepamos ¿Que es lo que debemos dejar de hacer?


Deuteronomio 8:2-3 RVR1960 “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.

Desiertos, desiertos.

Si en la familia hay desacuerdos y los miembros de ella están acostumbrados a gritar, a pelear y a argumentar ¡Prepárense! Porque cuando eso quiera salir o se quiera manifestar lo debemos reprimir. En esos momentos Dios busca obediencia a su palabra. En el desierto a Israel le dieron ordenanzas. Son momentos en los que debemos aprender a escuchar y cumplir los mandatos de Dios.


Mientras estemos en los desiertos no vamos a estar solos, el Espíritu Santo va a estar con nosotros en todo el proceso, vamos a sentir su presencia, aunque habran tiempos en que no la vamos a sentir, pero Él va a estar ahí, asi como le sucedio a Jesús.


Lucas 4:1,2 Versión PDT “Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del río Jordán. El Espíritu lo guiaba en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. Jesús no comió nada durante ese tiempo y al final tenía mucha hambre”.

En los desiertos tenemos que aprender a estar tranquilos. Preguntar al Señor que hacer en todo lo que vayamos a hacer, para que El se manifieste y nos guie con su poder.


Éxodo 13:20-22

Los israelitas empezaron su viaje en el pueblo de Sucot, y llegaron a Etam, donde comienza el desierto. Allí acamparon. En ningún momento Dios los dejó solos. De día los guiaba mediante una nube en forma de columna, y de noche les alumbraba el camino con una columna de fuego.


Si en los desiertos no aprendemos lo que debemos, volveremos a vivir los mismos procesos hasta que logremos vencer. El pueblo de Dios no entendió y quedó muerto a excepción de los que si pudieron entender. No debemos permitir pasar más tiempo de lo que ya Dios decidió que debe durar el proceso, porque entonces vamos a vagar en ellos por un largo tiempo. Debemos aprender para que no nos quedemos sin saber qué hacer y sepámos a donde ir.


Si No aprendemos a recibir dirección, vamos a dejar de oír la voz de Dios y seremos rebeldes haciendo lo que No debemos hacer.


Números 9:23 “Al dicho de Jehová asentaban, y al dicho de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová, como lo había Jehová dicho por medio de Moisés”.


Si deseamos el bien de Dios tenemos que obedecer y si queremos que Él nos envíe a servir según el deseo de su corazón nos debemos limpiar; si queremos que El cumpla sus promesas, nos de su bendición y su bienestar, nos debemos restaurar.


Gálatas 6:7-9 Versión NBD “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”.

Pasar por diferentes desiertos no tiene comparación. Los desiertos por los que tuvo que pasar el pueblo de Israel fueron difíciles de atravesar. Vieron muy de cerca a sus enemigos y creyendo que morirían, las maravillas de Dios no se hicieron esperar. No había comida ni agua y la provisión de Dios no les faltó. En ningún momento Dios falló, Él siempre estuvo ahí para respaldarlos, siempre los escucho, aunque ellos pensaron de Él lo peor.


El pueblo de Israel camino por desiertos desde la salida Egipto hasta la tierra de Canaán por algunos 40 días, según la biblia, los mismos que Jesús. Por su rebeldía pasaron 40 años en el desierto, un año por cada dia, no pasaron tantos años porque la distancia era extrema, sino, porque aún lo malo que había en ellos todavía no moría.


Números 14:27-31 ¿Hasta cuándo tendré que sobrellevar a esta congregación malvada que murmura contra mí? He oído las quejas de los hijos de Israel, que murmuran contra mí. Diles: Vivo yo declara el Señor que tal como habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cadáveres, todos vuestros enumerado de todos los contados de veinte años arriba, que han murmurado contra mí. De cierto que vosotros no entraréis en la tierra en la cual juré estableceros, excepto Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun. Sin embargo, vuestros pequeños, de quienes dijisteis que serían presa del enemigo a ellos los introduciré, y conocerán la tierra que vosotros habéis despreciado.

Defraudaron al Señor, de Dios el pueblo se alejó, fallaron en medio de la adversidad, no creyeron que Dios los iba a sustentar. Por eso, se detenían y no podían avanzar hacia la tierra de bendición y libertad.

Cada desierto que tuvíeron que pasar tenía una razón y una preparación. Se quejarón, se rebelarón contra Dios, murmurarón, idolatrarón, desobedecierón, no entendierón. Tuvíeron envidia, fueron codiciosos, desafiarón la autoridad y siguieron la mala manera de obrar de los démas.


Números 11:4 DH "Entre los israelitas se había mezclado gente de toda clase, que sólo pensaba en comer. Y los israelitas, dejándose llevar por ellos, se pusieron a llorar y a decir: «¡Ojalá tuviéramos carne para comer!"

Salmos 106:13-17 Versión DHH

“Pero muy pronto olvidaron los hechos de Dios, y no esperaron a conocer sus planes.

Allá, en la soledad del desierto, pusieron a prueba a Dios exigiéndole que les cumpliera sus deseos. Y Dios les dio lo que pidieron, pero les mandó una enfermedad mortal. En el campamento tuvieron envidia de Moisés, y también de Aarón, el consagrado del Señor. Entonces se abrió la tierra y se tragó a Datán, y también a la pandilla de Abiram”.


Salmos 106:34-38 Versión DHH “No destruyeron a los pueblos que el Señor había ordenado destruir. Por el contrario, se mezclaron con los paganos y aprendieron sus costumbres: Adoraron ídolos paganos, los cuales fueron causa de su ruina, pues ofrecieron a sus hijos y a sus hijas en sacrificio a esos demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas, y la ofrecieron a los dioses de Canaán”.

Salmos 106: 40-46 Versión DHH

“El Señor se enfureció contra su pueblo, y renegó de ellos, de los que eran suyos; los abandonó en manos de los paganos, y sus enemigos los dominaron; sus enemigos los aplastaron, los humillaron bajo su poder. Dios los salvó muchas veces, pero ellos se opusieron a sus planes y se hundieron en su propia maldad. Sin embargo, al verlos angustiados y al escuchar sus lamentos, se acordó de su alianza con ellos y cambió de parecer, porque su amor es muy grande: ¡Hizo que aun sus conquistadores los trataran con bondad!”


Debemos entender que los desiertos nos ayudan y nos hacen bien.

Son muchas las malas cosas con las que estamos acostumbrados a hacer todas las cosas.

Dios quiere que tengamos en nosotros obras de paz. Las verdaderas obrar que debemos manifestar. A través de lo que vivimos en los desiertos aprendemos a superar fácilmente la adversidad porque obtenemos libertad. También, entendemos que la persona que está en nuestra contra o que vemos que anda mal, al igual que nosotros, también se debe restaurar, por lo tanto, nos debemos preparar para ser aptos para ayudar. Todo esto es parte del proceso que debemos tener, para la preparación que en Dios debemos alcanzar.


Todo cristiano debe saber que las situaciones que se levantan en su vida personal, en la congregación y en su vida en general es para que aprenda a usar y a sacar de su interior el buén tesoro que Dios quiere formar. Las adversidades tienen el propósito de ayudarnos a crecer y debemos recibirlas bien. Saber que hacer en los momentos de dificultad. Sabemos que no es agradable pasar por dificultades, pero Dios nos prepara para cuando lleguen esos duros momentos y aprendamos a no acusarnos ni a quejarnos.

En toda mala situación tenemos la capacidad de poner nuestra mirada en Dios y de hacer el bien.


Si en los momentos malos ponemos la mirada en la persona que no está causando daño, podríamos terminar mal y nuestra vida espiritual se podría estancar; viendo como el otro propera y nosotros sin avanzar, por estar llenos de tinieblas que nos podrían llevar a hacer el mal.


Y si ponemos la mirada en el problema nos podríamos desanimar, nos podríamos cegar y hasta podríamos alejarnos de Dios porque no arregló la situación. El problema de estar cargados con tantos problemas hace que No veamos lo que Dios nos quiere dar desde su presencia.


Debemos estar preparados para pasar por procesos necesarios para agradar a Dios, la palabra nos advierte que es necesario que pasemos por ellas conforme a su diseño de la palabra de Dios .


1 Pedro 1:6-7 DHH "Por esta razón están ustedes llenos de alegría, aun cuando sea necesario que durante un poco de tiempo pasen por muchas pruebas. Porque la fe de ustedes es como el oro: su calidad debe ser probada por medio del fuego. La fe que resiste la prueba vale mucho más que el oro, el cual se puede destruir. De manera que la fe de ustedes, al ser así probada, merecerá aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo aparezca".

1 Pedro 4:12 “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,”


Santiago 1:3-5 TLA "Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene. Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara".

Debemos estar ALERTA. Toda mala situación debemos aprender a discernir para que sepamos claramente, si Dios es quién nos está formando o el enemigo en nuestra contra se está levantando.


Desierto familiar

Mi familia y yo hemos pasado por pruebas y dificultades que han moldeado nuestro carácter. Tuvimos que aprender a depender de Dios. Vivimos momentos en que mi esposo no podía proveer para la familia. Dios permitió que pasáramos por ese proceso, que fué duros en su momento. Ya no eran nuestras fuerzas, si no lo que Dios en ese momento quería de nosotros; nuestra paz. Él quería que estuviéramos tranquilos, quería que nos mantuviéramos leyendo su palabra y en oración para que no pusieramos la mirada en la situación. Cuando pedíamos y orábamos acerca de la situación, Dios nos contestaba y nos hacía saber que Él se encargaría, sabíamos que Dios estaba trabajando, pero no había respuestas en las que nos dijera cuando se acabaría.


Así pasamos varios meses que fueron necesarios para despojarnos de lo que nos estaba estorbando. Aprendimos a pedir a Dios por trabajo y también a pedir por su protección, no teníamos dinero para pagar los seguros de las camionetas ni teníamos dinero para la gasolina y Él siempre proveyó. Aunque no teníamos dinero, la comida diaria no nos faltó, pero era muy escasa. En esos duros momentos, cuando parecía que como la viuda de Sarepta nada aparecia, Él Señor se proveía de sus siervos para que nos trajeran o nos enviaran la provisión que nos hacia falta.


1 Reyes 17:12 "Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir".

Aprendimos a esperar en Dios, aprendimos a estar contentos, aunque no tuviéramos lo que necesitábamos, aprendimos a estar en paz durante la escasez, fuimos enseñados por Dios en tiempos de desesperación, pero con esto no estoy diciendo que no nos desesperamos, y no estoy diciendo que como el pueblo de Israel no nos quejamos, porque si lo hicimos. Fueron momentos muy difíciles en los que teníamos que matar nuestra voluntad. Sin saber exactamente lo que estábamos atravesando, fallamos muchas veces, porque tratabamos de buscar por todos lados para nuestra provisión. El Espíritu Santo nos lo hacia saber, pero duros de corazón no le queríamos obedecer. Debemos permanecer velando para ecuchar la voz del Señor.


Gracias a Dios aprendimos y ese tiempo de escasez fue menguando. Pero al pasar ese tiempo, el Señor nos bendijo con un nuevo desierto.


Un tiempo después, nos envió a decir con una demostración, lo que íbamos a comenzar a vivir. Y nos envió a un siervo suyo; al cual queremos mucho, a lavar literalmente nuestros pies. Mientras él lo hacía, estábamos en asombro, y sin entender ¿Por qué?


En este nuevo proceso nuestro yo salía en cada situación.

No sabíamos lo que estábamos viviendo; nos quejábamos, en la iglesia argumentábamos, éramos rebeldes, no nos sujetábamos, y a todas estas, sin entender lo que estabamos atravesando. Dios nos dejó saber que ante cualquier situación teníamos que callar, aunque nos doliéra. Entendiamos lo que Dios pedia, pero era más fuerte el deseo que en nosotros había. Creíamos que podíamos arreglar la mala situación que veíamos, pensándo que teníamos que arreglar y restaurar lo que en la iglesia había.

Cuando nos comenzamos a rendir y delante de Dios las cargas comenzamos a soltar, nos dejó saber que envío a lavarnos los pies, porque estabamos por comenzar el proceso de limpiar nuestra manera de caminar y de andar, nos dejó saber po

rque teníamos que andar desnudos como nos había dejado saber, donde las malas obras se iban a dejar ver, por supuesto, no pudímos entender y los tres años en que nos debíamos limpiar se hicieron muchos más.


Fue duro el proceso de callar.

Estábamos acostumbrados a hacer las cosas a nuestra manera, pero no podemos ir a mandar en casa ajena. Teníamos que aprender a callar en la iglesia, a sujetarnos, aunque no quisiéramos. Teníamos que ir callados hasta la cruz y morir allá.


Mientras atravesábamos estas dificultades.

Todos estábamos en el mismo proceso y todos teníamos que aprender a estar sometidos.

No nos podíamos mover como queríamos, el tiempo de libertinaje se habia ido.

Dios nos estaba preparando para su servicio. Estábamos mal, tanto padres como hijos, desde los grandes hasta los mas chicos; aprendimos a trabajar juntos, a trabajar unidos, aprendimos a ayudarnos mutuamente, a recibir consejos unos de los otros, a tenernos misericordia, a perdonarnos, a tenernos confianza, aprendimos a bendecirnos, a prestarnos atención y a oir lo que nos tenian que decir, aún nuestros hijos.


Cada uno tuvo que encontrar su lugar en la casa y tambien en la congregación. Fueron tiempos de dolor, estaban doblegando y rasgando nuestro interior. En ese tiempo hubo mucha recriminación. Queríamos justicia por todo lo que creíamos nos habían hecho y todavía sin entender por completo quedamos muy dolidos por todos los hechos. Al pasar este proceso quedaron las secuelas, consecuencias o repercusiones, quedaron cenizas que todavia dolían. Quedo el dolor, estabamos resentidos por todo el proceso, nos sentíamos muy mal y de eso con nadie debíamos hablar. Como familia, nos alejamos de todos, estábamos con los hermanos, pero no compartíamos con ellos; estábamos solos con nuestro dolor. Éramos como desterrados, exiliados y estábamos en absoluta soledad. Todo lo que hacíamos, lo hacíamos entre nosotros y se formó nuestra unidad familiar.


En todo lo que pasamos solo tuvimos la ayuda del Espíritu Santo. Nadie nos explicó los procesos que teníamos que pasar, ni cómo salir de ellos. En aquel tiempo, aparte de la mala manera de andar en el camino de Dios, tambien estaba el deseo de agradar a Dios y si nos hubiéran explicado el proceso y como salir de él, talvez no nos hubiera tomado tanto tiempo.


El Señor sano nuestro corazón. Reconocimos que Dios nos hizo pasar por todo ese proceso de dolor para que pudiéramos morir a nosotros mismos para poder dar un mejor servicio, reconocimos que no fue culpa de los demás y aprendimos a tener compasión de todos. Volvimos a unirnos a todos en la iglesia, gracias a Dios, reconociendo que Dios verdaderamente sano nuestro interior.


La palabra dice que vamos a ser puestos a pruebas y de alguna manera o de otra, vamos a tener que dejar de causar problemas.


Debemos entender que Dios no tienta a nadie ni tampoco nos prueba, sino que por causa de Cristo, del evangelio y de la palabra de Dios tenemos que ser provados para mostrar si en verdad somos de Cristo.


Debemos quitar de nosotros lo que tengamos del enemigo y ser probados para que las obras que tengamos solo sean las de Cristo.


Mientras los discípulos de Jesús caminaron con Él recibieron enseñanza, pero sus obras no habían sido aún restauradas, las cosas las hacían como ellos estaban acostumbrados y se comportaban como antes de conocer a Jesús. Asímismo nosotros, después de aceptar al Señor Jesús como Salvador y después de conocer acerca de Él, seguimos haciendo las mismas obras que antes de conocerle a Él.


El Señor a ellos les lavo los pies, anunciandoles que venian días en que bien no la iban a pasar. A nosotros también nos tienen que lavar espíritualmente los pies y como a ellos nos van a dejar solos para que aprendamos como caminar. Algunas veces su presencia no la vamos a sentir, las malas obras van a comenzar a salir, nos van a probar hasta que podamos morir. Después de todo el proceso los discípulos del Señor Jesús se pudieron levantar, como ministros del evangelio de la paz.


No rechacemos lo que Dios con nosotros quiere hacer, el amor por Dios nos debe llevar a reconocer que nuestras obras no son buenas delante de Él, las buenas obras tienen un precio que nadie pudo pagar, La Sangre De Jesús que nos separa de la maldad. Debemos aceptar la restauración de nuestro Dios y amarlo a Él por sobre todo lo que no es de Dios.


Habacuc 3:17-19 Versión PDT “Aunque la higuera no dé fruto ni la viña produzca uvas; aunque la cosecha del olivo se dañe, y los campos no produzcan alimento; aunque no haya ovejas en el corral, ni vacas en el establo; así y todo, yo me alegraré en el SEÑOR, el Dios que me salva. El Señor DIOS me fortalece, afirma mis pies como los de un venado para que yo camine en las alturas.”

Que Dios te bendiga en tu proceso hacia la salvación.

20 views
  • Black Facebook Icon
  • Black YouTube Icon
  • Black Instagram Icon

Trademark® 2019 Linaje Escogido. Todos los derechos reservados Linaje Escogido.