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Procesos para la vida perfecta

Updated: Feb 22

Por una Mamá Septiembre 11, 2018



La vida, la muerte, todo le pertenece a Dios, y todo lo que Dios nos quiere dar, es vida en abundancia y vida eterna. No hay cosa sin igual ni parecida en esta tierra, a lo que Dios nos quiere dar. Su vida, su amor, su paz, no tienen comparación. Dios es Dios de dioses (nosotros somo dioses) Juan 10:34. La vida de Dios es vida de verdad, en ella vamos a ver la realidad, vamos a ver las cosas como son, en ella no hay variación, tu eres su imagen; y Él te quiere cuidar, te quiere resguardar. Bajo su sombra y su poder, El te quiere proteger, delante de Dios no hay nada oculto, solo El te va a hacer bien. Cuando a El le servimos, nos debemos humillar, porque si hay alguien que nos ama, es nuestro Rey Celestial.

Deuteronomio 7:1-4 Versión RVR1960 "Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto."

Toda persona debe conocer y entender los procesos y pasos necesarios para poder emprender su viaje como cristiano. El evangelio es un nuevo comienzo, y es una nueva oportunidad de vivir, solo que esta vez, es vivir con guianza y con dirección de Dios para poder hacer las cosas bien; las cuales no recibimos en el mundo. Lamentablemente, al no conocer el idioma original en que fue escrita la palabra del Señor, perdemos significados y modismos del idioma y del país, por eso, no llegamos a comprender qué tenemos que hacer. Hay veces que conocemos mucho acerca de la palabra de Señor, pero no conocemos principios ni bases necesarias, para no tropezar ni andar como si estuviéramos dando topes contra la pared.

Debemos conocer el orden Señor.

De lo que conocemos acerca de Él podemos ver, que con sus hechos mostró su poder: el hablo, dejándonos sus leyes, de las cuales no pasara ni una tilde, y las tenemos que cumplir física, moral y mayormente, espiritualmente. También nos dio ejemplo muriendo en una cruz; dando a entender que es necesario que muramos a nosotros mismos también. En todo lo que Dios hizo, mostró lo que tenemos que hacer. Toda la biblia está llena de las leyes espirituales que debemos llegar a cumplir y obedecer. Para cumplir versículos bíblicos, tenemos que vivirlos con la vida nueva que Cristo nos da; dejando la mala manera de vivir, porque si no, ella misma nos va a destruir.

Cuando leemos la biblia atentamente, nos podemos dar cuenta, que hay algunos versículos que nos hacen creer que la biblia se contradice, pero no es verdad, y hay otros versículos de los que hablamos e instamos a los hermanos a cumplir; que a veces por nosotros mismos no podemos seguir (por nosotros mismos siempre vamos a fallar). La verdad es, que antes de llegar a hacer lo que dicen esos versículos, tenemos que cumplir ciertos requisitos, que nos van a preparar para cumplirlos sin titubear. Por ejemplo: “el no dejar de congregarse” como lo dice la palabra en Hebreos 10:25. Para poder cumplir este versículo bíblico, nos van a llegar momentos de prueba, que van a impedir que lo cumplamos. Y aunque estemos en la iglesia, y aunque creamos que lo podemos cumplir mejor que cualquiera; si no hacemos los arreglos necesarios para quitar de nosotros lo que nos pueda alejar y desviar de hacer lo que dice este requisito bíblico, vamos a quedar derrotados, por no estar preparados.

La preparación viene de Dios.En todo lo que hizo Dios, nos dio ejemplo, y nos mostró lo que era y es necesario hacer; lo difícil es entenderlo. La persona que quiere vivir para agradarle a Él, tiene que entender que se tiene que sujetar a Él, solo debemos pedirle que enternezca nuestro corazón, y que queremos hacer su voluntad, como también lo hizo nuestro Jesús.

El Señor nos capacita para todo lo que tenemos que hacer, solo tenemos que estar dispuestos para obedecerle a Él. El amor de Dios por la humanidad no tiene límite, Dios es poderoso, y se humillo para acercarse a nosotros. ¿Qué necesidad tenia o tiene Dios para tener que acercarse a nosotros? Somos más que Privilegiados, Nos ha dado Honor, Nos ha dado Gloria al Tenerlo a Él a Nuestro Lado. ¿Qué más podemos pedir? ¿Valdrá la pena dejarnos moldear por El?

Tenemos Que Estar Enamorados Para Seguirle Solo A Él.

Las cosas que tenemos y que creemos nuestras, son las que No nos dejan tomar la decisión. Dios nos quiere enseñar a vivir de manera correcta, a amar sin recibir nada a cambio, a ayudar y a servir sin retribución. La vida con Dios no se compara a lo que estamos acostumbrados en este mundo, y a eso nos quiere llevar Dios. Hay mucha bendición al lado de Él, pero lamentablemente, no muchos van a ir a vivir con El. Tenemos que entender, que no vamos estar solos en los procesos por los que nos son necesarios pasar. El Espíritu Santo siempre nos va a acompañar, Dios hace cosas perfectas, y en sus procesos, Él no va a permitir que nos lleguemos a perder.

Israel, a diferencia de nosotros, si entendía las promesas y si conocía a Dios. Las doce tribus de Israel fueron instruidas por Jacob, y de generación en generación, ellos sabían que era necesario que estuvieran en tierra extranjera por 400 años (esto le fue dicho a Abram) Génesis 15:12. Ellos sabían que Dios los iba a sacar de ahí, y la palabra dice que Israel no llego a entender (que también fue propósito de Dios) para que a nosotros los gentiles nos diera salvación.

Romanos 11:11,12 Versión LBLA "Digo entonces: ¿Acaso tropezaron para caer? ¡De ningún modo! Pero por su transgresión ha venido la salvación a los gentiles, para causarles celos. Y si su transgresión es riqueza para el mundo, y su fracaso es riqueza para los gentiles, ¡cuánto más será su plenitud!"

¡Dios tiene el control de todas las cosas! Su amor por nosotros es inmenso. Él nos ama con amor eterno, y nos quiere salvar. Y nos da todo lo que necesitamos, para llegar a prepararnos para el encuentro con El. Él nos quiere bendecir, pero primero nos tiene que restaurar.

Una vez que hallamos entendido lo que es depender de Dios, nos debemos preparar para el nuevo proceso que esta por comenzar. En este proceso que vamos a emprender, tenemos que dar frutos buenos; los cuales nos van a bendecir, porque van a comenzar a contar para el bienestar de nuestro propio ministerio. Como siempre, nos van a tener que lijar, para quitar las asperezas que no nos permitan avanzar.

¿Cómo podremos guiar una iglesia, o como los servidores o líderes de ella tendrán buena conducta, si no se dejan restaurar? Los dones que Dios nos da, son para la edificación de la iglesia, en el antiguo templo de Israel, se hacían las cosas conforme al diseño que Dios les dio, y nadie podía hacer lo contrario de ello. En este tiempo nosotros tenemos reglas; tenemos un diseño al cual debemos seguir.

Una de las cosas que hemos vivido ha sido esa. El Señor nos permitió servir en la iglesia, pero No con un cargo de responsabilidad, porque nos teníamos que preparar (para que entendiéramos él diseño). Llegamos a servir en diferentes actividades, pero no tuvimos ningún cargo especial; siempre lo hicimos bajo la responsabilidad de otra persona, para que tuviéramos que obedecer y aprender. En un momento de nuestras vidas, le dije al Espíritu Santo que nos purificara, y que no nos permitiera servirle mal, porque Él se merece excelencia ¿Qué bien nos hace servir a Dios, cometiendo toda clase de errores; creyendo que estamos haciendo bien? Mi familia en ese tiempo no entendió, y me recriminó el haberle dicho eso a Dios, pero ahora estamos contentos del proceso, por el resultado que nos dio. ¡Y Todavía Estamos en el Proceso de Restauración! Mientras tengamos vida, seguimos en el proceso de restauración, hasta el día de nuestra partida.

Después de todo lo que tuvimos que vivir, estábamos estancados, sentíamos que no avanzábamos, es más, creo que hasta nos atrasamos, pero ese es el sentir que teníamos por no haber estado con nuestro viejo afán, por fin, estábamos tranquilos. Creímos que no habíamos avanzado en nuestro caminar, pero en realidad habíamos llegado a cambiar, ya no estábamos igual, estábamos como dice la palabra en Santiago 1:2-4 “la tribulación produce paciencia” pero aun estábamos sin trabajar en nuestro ministerio. Pero ¿Qué nos sucedió? ¿Cómo llegamos hasta acá?

El Señor no se equivoca.

Después del desierto, tenemos que entrar a la tierra de Canaán.Ahí vamos a recibir bendición, el maná va a cesar, y ahora vamos a heredar. Solo que hay gigantes que vamos a tener que enfrentar. Al pueblo de Israel le dijeron que tenían que entrar a conquistar la tierra de Canaán, Dios se la había entregado, pero ellos tenían que ir a pelear. Esto sucedió, después de pasar los desiertos que tuvieron que enfrentar. Ahora es tiempo de preparación, para poder recibir la bendición. Podemos llegar a creer, que en esta tierra solo entramos a heredar, pero, por el contrario, tenemos que ir a derrotar a todos esos pueblos que, si se quedan, nos pueden hacer volver atrás. Son pueblos paganos iguales a Egipto, que van a lograr, si los dejamos, que no podamos avanzar.

¡PREPÁRATE PARA VENCER!


Después de haber vencido los desiertos, nosotros los cristianos quedamos con gozoso por haber llegado hasta ese momento, porque vimos como Dios nos sustentó. Entonces comienza la etapa de poner a prueba nuestros sentimientos. Se pone a prueba la dependencia y la búsqueda de Dios, se pone a prueba la dirección y la guianza de Dios (si le hacemos caso cuando habla o no), si nos siguen doliendo las repercusiones de la prueba o no, si vamos a seguir con el enojo o el mal carácter, si vamos a seguir con el mismo resentimiento hacia quien nos hizo daño, si vamos a poder resolver los problemas como le agrada a Dios; sin contienda; sin gritos y sin quejas. A todo debemos buscar solución, pero no de nosotros mismos sino de Dios. Ante todo, debemos presentar a Dios toda situación que tengamos, para que El nos ayude a resolverlas, sin que tomemos carga porque ahora vivimos en libertad.

Se va a levantar guerra en nuestra contra, para ver si nos dejamos vencer. Aquí es donde tenemos que permanecer en contacto con Dios, para que nos muestre las cosas antes de que acontezcan. De esta manera, vamos a prevenir que nos derroten en plena batalla.

Después que Dios llamo al pueblo de Israel, antes de salir de Egipto, les dijo que tenían que comer un cordero por familia para la celebración de la pascua, y si la familia era muy pequeña, tenía que juntarse con otra para que la pudieran celebrar. Dios siempre busca juntar a la familia, porque ese es uno de los propósitos de la guerra espiritual (el poder separarla). Ahora, tenemos cosas que enfrentar, y Dios para ellas, nos quiere preparar. Por familia salieron al desierto, y en la tierra Prometida, hay enemigos que son necesarios derribar.

Es tierra de gigantes, y hay siete (7) naciones que nos van a querer derrotar, para que no heredemos el reino que Dios nos quiere dar. Ellos tienen nombres y ejércitos del mucho mal, que no sirven ni temen ni respetan a nuestro Rey y Salvador. De ellas nos tenemos que deshacer (espiritualmente) para que, en nosotros, no se manifieste ese mal. Esas naciones van a querer hundir a nuestra familia, a los esposos, esposas, padres, madres, hijos, hijas, para que se desvíen del verdadero propósito, y no vean la realidad. El propósito de ellas es, no dejarnos avanzar, haciéndonos ver los problemas, haciendo que nos enfoquemos en ellos, y que nos preocupemos por ellos, para que no veamos ni solución ni tengamos libertad. Si las dejamos en la tierra de Canaán, podemos mezclar las cosas sagradas que le pertenecen a Dios, con su manera vana de vivir, y nos van a destruir.

No se trata de tu familia, ni de la iglesia; no se trata de tu hermano (a); ni se trata de ti, ni de mí, para que nos hagamos mal los unos a los otros. De lo que se trata es, que esas naciones están trabajando en nosotros, pues lo que quieren es hacer, que no entendamos lo que Dios con nosotros quiere hacer. Esas naciones son las responsables de nuestra mala manera de vivir, ellas están dentro de nosotros, dentro de nuestra familia, dentro de nuestros hermanos de la iglesia, ellos están en todas las personas de esta tierra, porque descienden del mal que recibimos de nuestros antepasados, pero no hablo de nuestros padres sino de mucho más atrás. Ellas nos hacen actuar de manera imprudente, y nos llevan a hacer el mal. Por ellas podemos morir espiritualmente, al llegar a un punto de nuestras vidas, donde ya nadie nos pueda decir que estamos mal, y por esa manera de actuar podemos morir a la verdad.

Esas siete (7) naciones, son descendencias e influencias de personas apartadas de Dios que se dedicaron a hacer el mal, depravándose de generación en generación, sin arrepentimiento en ellos, con rebeldía; eran malos de corazón. A esas naciones, Dios pidió exterminarlas por completo, para que no quedara su estirpe (descendencia o linaje) en la tierra de Canaán; porque por ellas Israel se iba a desviar. Israel hoy en día, quedó sin todo el territorio que Dios les dio y les prometió. Hasta de lo que pudieron conquistar, al no exterminarlos por completo, fueron echados sin piedad.

El propósito de todas esas potestades del mal, es que estemos mal con todos los que nos rodean y buscan que hagamos la cosas mal. Esas potestades hacen que nos alejemos de nuestra familia, y hacen que con ellos estemos mal; que les recriminemos en todo tiempo, haciendo que los tratemos mal. Y nos llevan cautivos, evitando que disfrutemos de todas las cosas con nuestra familia, provocando que estemos llenos de sus frutos (cegados por completo) para que no podamos ver que nuestra familia se siente mal, por el trato malo que le podemos llegar a dar.

Estas siete naciones, tienen potestades terribles, de las que nos debemos alejar. Cada una de ellas tiene muchas ciudades, que tienen poder para dañar, destruir, y derrotar. Cada una de sus ciudades, tiene propósitos especiales que cumplir. Cada vez que queramos avanzar, ellas nos van a querer controlar, y contra nosotros van a querer combatir. Estas potestades tienen nombres y sus significados buscan hacernos desviar, de la vida que Dios nos quiere dar. Idolatría, malas obras, ceguera, irresponsabilidad, libertinaje, altivez, desprecio, e indiferencia, solo son algunas de sus malas obras. Cuando hay cosas que están muy mal, esas potestades nos pueden hacer creer que están bien; ya sean nuestras propias obras o de alguien que queramos cobijar.

Esas naciones se muestran: en nuestro comportamiento, en nuestra manera de hablar, en como decimos y pedimos las cosas, en la manera que resolvemos los problemas, en la manera de tratar a nuestra familia y a los demás, en la manera en la que recibimos lo que dicen de nosotros, en hacernos ver que somos fuertes, que podemos hacer las cosas por nosotros mismos, nos hacen sentir adormecimiento espiritual, nos apartan del Señor, nos desaniman en la búsqueda del Señor, nos hacen caminar sin dirección, sin saber que hacer, sin saber que es lo que queremos, nos hacen sentir que estamos bien y que no necesitamos de alguien más, nos hacen maltratar, descuidar, nos hacen altivos y orgullosos para que la mujer y el hombre no se quieran sujetar; aunque sean niños o niñas, nos hacen rebeldes, de mal genio, aburridos, amargados.

De todas estas cosas malas, nos tenemos que alejar. Con esas potestades dentro de nosotros, no vamos a podemos servir bien a Dios. Ellas van a hacer que nos desviemos, haciendo que hagamos las cosas a su manera. Y creyendo que tenemos la palabra de Dios, la vamos a usar para señalar, y para matar en los demás, el deseo de buscar a Dios, haciendo que oprimamos a nuestra propia familia, diciéndoles: que están mal, que ellos tienen que buscar de Dios, y hace que la despreciemos con nuestra forma de actuar, entonces, este comportamiento en la familia, trae desunión y a causa de eso, trae rebelión.

Esas naciones nos hacen ser religiosos, en el sentido de destrucción. Ellas actúan de manera sutil, que a veces ni las podemos detectar ni sentir, y nos hacen creer que estamos haciendo el bien y no el mal. Con una vida así, podríamos perder la familia: el esposo, la esposa, e hijos, y podríamos vivir en opresión, y podrían llevarnos a apartarnos de Dios. Son naciones más fuertes y más poderosas que nosotros, porque desconocemos su poder. Lo que significa, que no las vamos a poder vencer sin la ayuda de Dios, y sin la ayuda del Espíritu Santo, del Dios que nos quiere ver bien.

No Es Con Espada Ni Con Fuerza, Mas Con Su Santo Espíritu.


Mi Vida No Se Trata De Mí, Ni De Lo Que Otros Puedan Decir, Sino De Lo Que Cristo Diga De Mi.

Josué 3:10 "Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo."


¡Bendiciones!




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